
El marketing digital ya no se mide únicamente por el número de clics o la posición en los resultados de búsqueda tradicionales. Con la integración de la IA generativa en los motores de búsqueda y el endurecimiento de las regulaciones europeas sobre la publicidad dirigida, las estrategias de marketing que funcionaban hace dos años pierden eficacia. ¿Qué palancas aún producen resultados medibles y cuáles ahora son solo ruido de fondo?
GEO y SEO clásico: dos lógicas de visibilidad a arbitrar
El auge de las respuestas generadas por IA en Google (AI Overviews), ChatGPT o Perplexity crea una distinción clara entre dos disciplinas. El SEO tradicional busca obtener clics gracias a un buen posicionamiento en las páginas de resultados. El GEO busca ser citado en una respuesta generada por IA, lo que cambia la naturaleza misma del contenido a producir.
| Criterio | SEO clásico | GEO (optimización generativa) |
|---|---|---|
| Objetivo | Clics hacia el sitio | Citación en la respuesta de IA |
| Tipo de contenido favorecido | Páginas optimizadas por palabras clave, enlazado interno | Contenidos evergreen, argumentados, estructurados y expertos |
| Señal de confianza | Backlinks, autoridad de dominio | Profundidad de argumentación, pruebas fácticas |
| Ciclo de actualización | Regular (algoritmo de Google) | Menos frecuente, pero exige una fiabilidad constante |
Los contenidos que tienen buen rendimiento en este entorno generativo son descritos como contenidos que la IA “no tiene más remedio que considerar como fiables y recomendar”. En otras palabras, un artículo superficial optimizado para una palabra clave ya no es suficiente: la profundidad de la experiencia se convierte en la señal dominante.
Recursos como Le Blog du Marketing documentan esta transición entre visibilidad clásica y presencia en las respuestas de IA, un arbitraje que cada empresa debe integrar en su estrategia de contenido.

Regulación publicitaria europea: lo que el DMA y el DSA cambian para la segmentación
La mayoría de los artículos sobre estrategias de marketing ignoran un factor que, sin embargo, modifica las reglas del juego: el Digital Markets Act y el Digital Services Act regulan ahora la publicidad dirigida en las grandes plataformas. Estos dos reglamentos europeos imponen obligaciones de transparencia y limitan ciertas prácticas de perfilado.
El DSA prohíbe la segmentación publicitaria basada en categorías sensibles (opiniones políticas, datos de salud, orientación sexual). El DMA, por su parte, impide a los “gatekeepers” (Meta, Google, Amazon, Apple, entre otros) cruzar los datos personales recopilados en sus diferentes servicios sin consentimiento explícito.
Consecuencias en las campañas publicitarias
- Las audiencias construidas sobre el cruce de datos multi-servicios (por ejemplo, datos de Instagram combinados con WhatsApp) se vuelven inaccesibles sin un opt-in claro, lo que reduce la granularidad de la segmentación disponible
- Los anunciantes deben repensar sus campañas apoyándose más en datos first-party (recopilados directamente a través de su sitio o su CRM) en lugar de en el perfilado de terceros
- La transparencia de las pujas publicitarias se vuelve obligatoria, lo que permite a los anunciantes comprender mejor por qué se ha difundido un anuncio, pero también impone documentar cada criterio de segmentación utilizado
Para las empresas que invierten masivamente en publicidad en redes sociales, el paso a los datos first-party ya no es opcional. Es una obligación regulatoria, no una tendencia.
Estrategia de contenido e IA generativa: la trampa de la producción en masa
La IA generativa facilita la producción de contenido a gran escala. Muchas empresas ven en ello una oportunidad para publicar más, más rápido y a menor costo. Los datos disponibles sugieren que este enfoque cuantitativo produce efectos inversos a los deseados.
Los contenidos producidos masivamente por IA sin supervisión editorial pierden credibilidad ante las audiencias y los algoritmos. Varios análisis recientes señalan una saturación de los canales por contenidos genéricos, lo que lleva a las plataformas a valorar las señales de autenticidad y experiencia humana.
Brand voice y autenticidad: un arbitraje técnico
La cuestión de la “brand voice” (la firma creativa de una marca en sus comunicaciones) se convierte en un tema de diferenciación medible. Cuando todos los competidores utilizan las mismas herramientas para producir textos similares, la voz de marca distintiva se convierte en el único criterio de reconocimiento.
Esto no significa rechazar la IA generativa. Sin embargo, el arbitraje se sitúa entre la producción delegada completamente a la IA y la producción asistida donde el humano mantiene el control editorial. Las empresas B2B que documentan su experiencia sectorial con contenidos argumentados y firmados por autores identificados obtienen mejores resultados en términos de compromiso que aquellas que publican contenido anónimo y genérico.

Hipersonalización de los recorridos del cliente: datos first-party y marketing B2B
La hipersonalización se basa en la capacidad de adaptar cada punto de contacto al perfil y comportamiento del cliente. Con la restricción de la segmentación de terceros impuesta por el DMA y el RGPD, esta personalización ya no puede apoyarse en datos comprados a corredores.
En B2B, las empresas que invierten en la recopilación de datos first-party (formularios calificados, interacciones CRM, historial de navegación en su propio sitio) tienen una ventaja estructural. La personalización basada en datos propios resiste a las evoluciones regulatorias, a diferencia de las estrategias dependientes de cookies de terceros o perfiles publicitarios externos.
Por el contrario, las empresas que aún no han estructurado su recopilación de datos directos se encuentran con campañas cada vez menos precisas, sin posibilidad de compensar mediante segmentación algorítmica de terceros.
La palanca más subestimada sigue siendo la calidad de los datos recopilados. Un formulario que solicita cinco campos relevantes produce segmentos más explotables que un píxel de seguimiento que registra miles de visitas anónimas. La estrategia de marketing más rentable en 2024 no es la que adopta la última herramienta de moda, sino la que construye una base de datos propia fiable y explotable a largo plazo.